domingo, 1 de agosto de 2010

LAS TERAPIAS DE PAREJA VAN EN AUMENTO

Las demandas de terapia de pareja crecieron el 30%

El alza es sostenida desde 2001. La idea es encontrar un “árbitro” que logre mediar en los conflictos. Los hombres son más reticentes

(DIARIOC, 05/07/2010) Un árbitro. Eso es lo que buscan cada vez más parejas. El pedido -lejos de ser causado por la fiebre mundialista- se relaciona con los problemas de comunicación que hombres y mujeres se animan a tratar en terapia conjunta. Desde 2001 -cuando la crisis económica terminó de erosionar la delicada armonía de algunos matrimonios-, la cantidad de consultas crece sostenidamente. En el último año, el incremento trepó hasta el 30% según coinciden Dante Ciciaro, director de la Asociación Pareja y Familia Actual, y Tamara Lizevsky, miembro de Psicólogos en Red.

“Hay apertura al diálogo de lo que constituye la intimidad. Es habitual que los problemas de pareja se hablen más abiertamente que antes”, explica Lizevsky. Sin embargo, para algunos matrimonios el tema aún es tabú. “Es difícil admitir que hay un problema e ir a terapia parece hacerlo más grave todavía. Nosotros no comentamos mucho que vamos. Además, la idea de que si vas a terapia te separás está muy instalada. Y no es verdad. Nosotros encontramos un lugar para hablar”, comenta Laura A., de 32 años.

En conflicto. Los tratamientos son de 12 sesiones en promedio, y suelen ser las mujeres quienes proponen iniciarlos. “A ellas suele molestarles la sensación de que pasa algo y no se habla. Entonces, buscan un tercero que pueda abrir el juego”, dice Rosalía Alvarez, secretaria de Investigación de Pareja y Familia de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

“Sabrina propuso ir a terapia y yo acepté enseguida”, cuenta Leandro Rivera, de 33 años. Sus dos hijos adolescentes de un matrimonio anterior conviven la mitad de la semana con la pareja. “No tengo hijos ni el punto de vista de un padre. Eso generaba algunas discusiones. Las personas solteras suelen ser más permisivas; duermen un domingo hasta tarde o se saltan una comida si quieren. Con los chicos no es así”, describe Sabrina Rovere, diseñadora gráfica de 35 años. Contentos por haber ido a terapia coinciden en que “fue positivo que la terapeuta nos diese pautas muy claras de convivencia”.

Catarsis actoral. A diferencia de ciertas terapias individuales, el rol de los profesionales es muy activo. Opinan y orientan, aunque siempre priorizan el diálogo de la pareja para resolver antagonismos. En situaciones extremas, algunos recurren al psicodrama. “Cuando el enfrentamiento es muy encarnizado, les pido que inviertan los roles, que cada uno se ponga en el lugar del otro, aunque no es lo que más hago”, explica Hilda Abelleira, psicóloga de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo.

En una de las primeras sesiones, la terapeuta de Liliana Suárez y su ex marido les pidió que dibujasen, por separado, su árbol genealógico. El desinterés mutuo quedó plasmado cuando los dos olvidaron incluir a su cónyuge en el dibujo. “Yo había empezado actividades para tratar de estar mejor. Mi autoestima mejoró, pero para mi esposo eso generó cambios en mí. Veníamos con algunas crisis sin resolver, como un negocio del que éramos socios y quebró”, señala la mujer de 47 años. Tras 11 años de convivencia, la pareja se separó. “Fuimos muy al final. La terapia podría habernos ayudado si nos hubiésemos decidido cuatro años antes”, explica.

Las parejas jóvenes no dejan pasar tanto tiempo para buscar ayuda. En promedio pasan entre dos y tres años antes decidirse. “Yo estuve un año mal antes de ir a terapia. Teníamos problemas de comunicación y de objetivos”, cuenta Karina Pérez, empleada administrativa de 38 años. Aunque el intento no funciónó “porque él no lograba aceptar que había un problema”, Pérez considera que la terapia puede ser positiva “si ambos están interesados en participar”.

No va más. El “aguante” en el matrimonio ya no es un modelo de vida y algunas parejas buscan en terapia una forma de separarse de la mejor manera posible. Ese fue el caso de Diego A., un escritor de 56 años, que recurrió a consulta de pareja en dos oportunidades.

“La primera vez -afirma- logramos cambios que le dieron una sobrevida de cinco años a la relación. La segunda, fuimos para un cierre. Las terapias de pareja no son una solución mágica. Para que sirvan hay que encararlas a tiempo.” Para algunas parejas, una necesidad; para otras, un desafío.

Fuente: Perfil

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sábado, 31 de julio de 2010

TERAPIA DE PAREJA

¿Cómo distinguir entre una crisis y el final de una relación?

El amor, no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución
La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese periodo de problemas, es individual y depende de los recursos positivos o negativos que cada uno disponga.

Miedo al cambio
El modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como lo que fue el principio del fin.
Esto obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre.
No hay criterios fijos a los que recurrir para determinar si una relación toca ya su fin.
Además, cuanto más duradera haya sido esa unión y cuando la ruptura afecte a más personas –los hijos son el argumento que muchas personas esgrimen para seguir conviviendo, a pesar de la crisis-, más difícil se hará tomar la decisión de romper.
Podría decirse que el momento en el que una relación deja de aportar a los miembros de la pareja ese conjunto de elementos que la propició –afectividad y emoción, seguridad, disfrute sexual…-, se alcanza el punto de inflexión en el que se debe producir el cambio.
Reconocer si se está atravesando una época con dificultades graves o si se está ante el principio del fin de la relación, es una tarea ardua para los miembros de la pareja, ya que inmersos en un sinfín de emociones, sentimientos y sensaciones, resulta difícil serenarse lo suficiente para hacer una reflexión tranquila que los conduzca a esclarecer en qué punto de la relación se encuentran.
No es extraño que se produzcan autoengaños, más o menos conscientes, que surgen como resistencia al cambio, ya sea para replantearse la pareja y seguir adelante con cambios, o bien para iniciar definitivamente una separación.

¿Simple crisis o separación?
En función del modo en que se afronte una crisis, de cómo se comporten los miembros de la pareja ante esa etapa, la unión saldrá reforzada o será la primera fase del fin.

Es decir, ante una fase conflictiva de la pareja la pregunta no es “¿es esto el fin?”, sino “¿quiero que sea el fin?, ¿me interesa seguir con el compromiso que supone esta relación?”.

En definitiva, una mala racha será sólo una crisis si es superada, pero se convertirá en una separación si la unión acaba. La respuesta a algunas preguntas puede brindar pistas que ayudarán a tomar una decisión en esa difícil coyuntura:

•¿Se aman?
•¿Miran juntos en la misma dirección?
•¿Tienen todavía algunas metas en conjunto?
•¿Sienten profundo interés por la otra persona?
•¿Se desean?
•¿Tienen confianza total el uno en el otro?
•¿Y en la propia relación?
•¿Reflexionan y se comprometen para ver qué pueden aportar a la otra persona y a la relación para mejorarla?
Es muy importante tener presente el alcance de las decisiones, sobre todo si se opta por terminar con la relación.

No se separan dos personas, sino a veces una familia con hijos, todo un entramado de relaciones y amigos, de dependencias económicas, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, es conveniente acudir a un o una especialista en temas de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables.

Introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor.

Para fortalecer la pareja
Se deben desarrollar estas habilidades:

•Aceptar que la vida en común es enteramente responsabilidad de ambos. No esperar que el otro miembro de la pareja los haga feliz. La propia felicidad depende, de cada uno
•Saber que no tienen que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida.
•Aprender a escuchar. Para ello dejar lo que están haciendo, vaciarse de otros pensamientos que distraigan la atención e intentar colocarse en el lugar del otro, para entender cómo se siente.
•Aprender a dialogar. Las opinión de cada uno, su forma de entender y de aprehender la realidad no son la verdad absoluta, sino sólo la propia.
•Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir “lo nuestro”.
•Aprender a compartir. Darse el uno al otro: preguntar cómo se encuentra, qué le incomoda, qué quiere y desea.
•Aprender a pedir. Mostrar la vulnerabilidad es la mejor muestra de amor, ya que ésta, no se la enseña a cualquiera.
•Dedicar tiempo específico para la pareja.
•Compartir hobbies, tiempos lúdicos, fantasías e ilusiones, al igual que acompañarse en los momentos tristes, duros y penosos.
•Compartir la economía. Forma parte de la relación de pareja.
•Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de simismos, ver qué necesita cada uno y cuál es el dolor que suscita en la pareja. Que estos sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablar cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.
•Mimar con orgullo a la pareja. El sexo, las caricias y el “te quiero” han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos.
Para lograr todo esto a veces es importante consultar a tiempo, antes de llegar a la separación ya que generalmente es muy difícil hacerlo solos.

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viernes, 30 de julio de 2010

TERAPIAS DE PAREJA

Los problemas de pareja desembocan inevitablemente, si la relación no se quiebra, en la terapia de pareja. Este es un buen camino a seguir cuando los canales de diálogo de la pareja se ven completamente cerrados, y sin embargo un pasado fuerte de amor, o un presente de responsabilidades, brinda a los integrantes de la pareja el ánimo de reconstruir la armonía original, o bien elaborar códigos de convivencia completamente nuevos, que permitan a la pareja seguir adelante y vencer la prueba del tiempo. A continuación, un artículo que te ayudará mucho si tu pareja tiene problemas de esta índole.

¿Cuáles son los pasos a seguir en una terapia de pareja?

1 - ASUMIR QUE SE TIENE UN PROBLEMA
Siempre uno de los componentes de una pareja tiene resistencia a empezar una terapia de pareja cuando el otro se lo propone. De manera que la primera etapa antes de encara la terapia seria identificar claramente la existencia de un problema. Hacerle comprender al otro que es necesario consultar a alguien para que los ayude a superar la situación.

2 - NO REPETIR LOS MISMOS ERRORES
Parte del trabajo del analista y de los analizados es no repetir los mismos errores que cometen en las discusiones en la pareja durante la terapia. Muchas parejas caen rápidamente en la descalificación, en la agresión, en el mutismo mientras están siendo analizadas continuando así el círculo vicioso del rencor. Encarar la terapia significa estar dispuesto a intentar nuevas formas de comunicación, de expresión para así poder lograr nuevos resultados.

3 - ENTENDER QUE EL OTRO ES UN SER HUMANO
Durante la terapia se da un proceso gradual y lento en el que las dos partes se dan cuenta de que la persona con la que conviven es también un ser humano ¿Que significa esto? Que es siendo un ser humano tiene humores, intereses, debilidades, diferentes a las nuestras. Esto que parece muy fácil de enunciar es muy difícil de interiorizar y gran parte de los problemas de parejas suceden por su causa.

4 - PROFUNDIZAR EL DIALOGO
Profundizar el diálogo es el mecanismo esencial que propone la terapia de pareja para revertir el proceso de fractura y separación. No solo tendrán que dialogar mas que antes, sino que deberán hacerlo como ejercicio de fundamental del saneamiento. Si uno no sabe como se siente el otro, si siente odio, rencor, tristeza, felicidad nunca podrán entenderse.

5 - RECONOCER LOS ESTADOS EMOCIONALES
A través del dialogo las parejas aprenderán a reconocer sus estados de ánimos y aprenderán a actuar en consecuencia. Si una parte de la pareja esta sintiendo tristeza la otra sabrá como animarla, si tiene rencor la otra lo reconocerá y podrá darle un espacio para que lo elimine. Los estados de ánimo y saber como identificarlos comprenden otra parte esencial de la curación.

6 - SER CONCIENTE DE LA DIFERENCIA DE PERSONALIDADES
La pareja deberá entender que hay cosas arraigadas en la personalidad que ninguna terapia podrá modificar. Siendo concientes de ello sabrán se mas tolerantes el uno con el otro cuando se acerque a estos puntos. Intentar modificar la personalidad de un ser humano conlleva inevitablemente a choques y problemas, ya sea una pareja o en cualquier mortal. Si no nos agrada algo que está profundamente arraigado en otro y no lo podremos modificar lo mas sano será que la parte que demande el cambio sea la que haga el cambio.

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viernes, 2 de julio de 2010

CUIDANDO NUESTRA INTIMIDAD

Todas las personas poseen su propio ideal respecto al matrimonio, tal vez este ideal provenga de lo leído en al­guna revista o libro, o de lo escuchado en la letra de una canción o inclusive, de una percepción de las vivencias en el ho­gar de origen.

Luego de algunos años de matrimonio, cuando la realidad no corresponde tanto a aque­llas fantasías e ideales, la relación puede comenzar a deteriorarse y la pareja comenzar a ale­jarse uno del otro.

Por lo tanto, para evitar las desilusiones matrimonia­les, se debe comprender que el matrimo­nio se construye a partir del esfuerzo dia­rio, y no de ideales estereotipados que en la mayoría de los casos son imposibles de alcanzar.

El autor Gary Chapman, en su libro Los Cinco Lenguajes del Amor, cita: "En el corazón de la existencia humana se en­cuentra el deseo de tener intimidad y de ser amado por el otro. El matrimonio esta diseñado para llenar esa necesidad de inti­midad y amor".

Para llenar tal necesidad, las parejas de­ben realizar un esfuerzo por cuidar esa in­timidad, por mantener cada día aquellas cosas que les acercan y el compromiso de mejorar aquellas que las alejan, más allá de una intimidad puramente sexual.

Así, existen algunas manifestaciones de amor que pueden ayudar a la pareja a crecer y acercarse cada día más en su relación con­yugal:

Tiempo de calidad

Uno de los elementos más valiosos para lograr la intimidad integral en la pareja es invertir tiempo para compartir: Esto va más allá del hecho de estar juntos; dos personas pueden estar una al lado de la otra, en una misma habitación, pero esto no quiere decir necesariamente, que es­tén compartiendo tiempo juntas. Cuando la pareja comparte espacios, se requie­re una atención completa entre los dos.

Tiempo de calidad no significa que haya que pasar largas horas contemplándose el uno al otro a los ojos, se trata de que ese espacio tenga un propósito en común, que se disfrute estando juntos, sin importar la actividad que se esté realizando.

Palabras de afirmación

Como lo indica el Dr. Gary Chapman, "El propósito del amor no es lograr algo que usted quiere, sino hacer algo por el bienestar de la persona que ama. Sin embargo, es un hecho que cuando recibi­mos palabras estimulantes nos sentimos mucho más gustosamente motivados para retribuir". La manera en la que se habla es realmen­te importante.

Además, al tratar uno de los cónyuges de ponerse en los zapatos del otro, y expresar suave y bondadosamente su comprensión, se desarrollan sentimientos de empatia que los acercarán más como pareja.

Las palabras positivas elevan la estima de la persona amada, le dan un lugar y un valor, mientras que las palabras de humi­llación solo sirven para destruir y alejar a la pareja. Cuando se ha actuado mal, también es importante reconocerlo y pedir perdón expresamente.

Recibir regalos

Cuando se mantienen y cuidan día a día los pequeños detalles y las expresio­nes de afecto, la intimidad de la pareja va creciendo. Sin embargo, se debe recordar que existe un regalo que no tiene precio, y que expresa los sentimientos de forma más clara que cualquier obsequio que se le pueda dar al cónyuge, este es el estar incondicionalmente a su lado, cuando lo necesita.

Al estar cerca en los momentos difíciles, la pareja desarrolla la solidaridad, compa­sión y se identifican uno con el otro.

Cuidando el romance

Cuando se va a disfrutar de una relación íntima, se deben conocer los deseos y preferencias de cada uno, al amar física­mente a la pareja se necesita conocer lo que ella quiere.

El romance no es algo que simplemen­te ocurre, debe ser cultivado, este princi­pio implica dedicación, constancia y vo­luntad. Cuando la pareja toma tiempo para demostrarse su amor, por medio de besos, abra­zos, gestos y palabras positivas crece en ella la aceptación, el ánimo y además, la estima mutua se eleva.

Amar a la pareja es una decisión que se debe to­mar cada día, cuidar de la intimidad constituye un acto voluntario en el que se decide amar, a pesar de los momentos difíci­les, teniendo a la perso­na amada en un lugar de gran estima.

Acercamiento

Existen elementos y actitudes que definitivamente, aumentarán el romanticismo y acercarán a la pareja:

•Construir caminos juntos a partir de metas comunes, desarrollando la habilidad de motivarse y fortalecerse mutuamente.
•Tomar tiempo para demos­trarse su amor, por medio de besos, abrazos, gestos y palabras positivas, hacien­do crecer en la pareja la aceptación, el ánimo y la estima.
•Mantener día a día los pe­queños detalles y las ex­presiones de afecto, para crear así la necesidad de estar juntos.
•Planear y compartir tiem­po a solas.

Por Patricia Odio, Psicóloga
Bibliografía: Chapman, G (1996) Los cinco lenguajes del amor. Miami:Unilit
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martes, 15 de junio de 2010

¿ESTAS LISTO PARA OTRA OPORTUNIDAD?

Muchas personas después de experimentar un cambio brusco de vida, se ven en la necesidad de enfrentar una nueva etapa. Es en ese momento cuando se preguntan: ¿Qué hago? ¿Cómo voy a vivir el resto de mis días? Tengo una amiga, que estaba en la cima de su carrera como ejecutiva, había alcanzado el nivel profesional que tanto deseó en los últimos años, tenía una buena pareja, disfrutaba de un cómodo estilo de vida... Un día tuvo un fuerte accidente y despertó con las dos piernas paralizadas, además de muchas heridas. Le tomó un año recuperarse para volver a caminar, pero en ese proceso perdió a su pareja, su trabajo y a la mayoría de sus amigos, además de las ganas de vivir y hasta el rumbo que llevaba su vida. Gracias al apoyo que le brindaron sus familiares y a las sabias palabras de un buen consejero, comprendió que necesitaba cambiar de vida. Así que tomó la decisión valiente de salir adelante. Inició un proyecto totalmente diferente.

Hoy tiene un taller de artesanos donde le da rienda suelta a su creatividad, le ofrece la oportunidad a otras personas de aprender y compartir la experiencia.

Ella al igual que otros, es un ejemplo y un motivo de estímulo para recordarnos que siempre podemos darnos una segunda oportunidad a pesar de las circunstancias adversas.

Sentir temor frente a lo desconocido o rabia y resentimiento frente a lo que vivimos tan inesperadamente, es natural... Mas lo importante es que después de haber vivido el duelo necesario podamos impulsarnos de nuevo para salir a la superficie de la vida, poniendo en práctica las herramientas y el conocimiento que adquirimos a lo largo de la vida y que tan celosamente guardamos en nuestra memoria por tanto tiempo. ¡Sí podemos volver a comenzar y hacerlo de una manera exitosa y satisfactoria!

Enfrentar lo desconocido que nos depara la vida cuando nos encontramos en el umbral de un nuevo comienzo, puede ser una de las experiencias más enriquecedoras que hayamos tenido, sobre todo, si estamos abiertos y dispuestos a descubrir el sentido positivo que traerá a nuestra vida. Es importante mantener siempre en forma nuestra capacidad de adaptación a los cambios, pues la esperanza de que nuestra vida transcurra en la comodidad y la seguridad de lo conocido, sin experimentar altibajos o cambios, es una idea que puede volvernos vulnerables e incapaces de aceptar y manejar todo lo inesperado que siempre se presenta en nuestra vida.

El mejor equipaje para recorrer la aventura de la vida consiste en: tener esperanza, curiosidad, un buen sentido del humor, realismo, flexibilidad, confianza en nosotros mismos y sentirnos preparados para superar los obstáculos que se atraviesen en nuestro camino sin tenerle miedo al fracaso.

Nuestra infelicidad puede ser causada por la incapacidad de ver lo que nos gustaría ser o lo que de verdad quisiéramos hacer en un momento dado. Es necesario romper con la pasividad y la inercia que ha envuelto nuestra vida en los últimos meses, para hacer los ajustes y los cambios necesarios en nuestra manera de afrontar la vida, con determinación, voluntad y valor, de manera que podamos retomar el camino de nuestros más ansiados sueños.

Pasos para darte una segunda oportunidad

Primer paso:
Recupera la calma: Es muy importante que analices, sin emociones, tu situación para que no tomes una decisión radical sólo por dejarte llevar por un impulso o por una serie de emociones negativas. Espera a estar más sereno, especialmente si acabas de experimentar una ruptura sentimental o la pérdida del trabajo, para tomar una buena decisión.

Segundo paso:
¡Prepárate!: Analiza cuáles son los recursos que tienes y en los que podrás apoyarte para iniciar una nueva etapa en tu vida, como: la adaptabilidad, la creatividad o la capacidad económica con la que cuentas para empezar. Sé muy honesto al momento de evaluar y reconocer tus limitaciones y valora tu capacidad de adaptarte a otro medio o situaciones nuevas para ti.

Tercer paso:
Elabora un nuevo plan: Este tiene que ser realista y muy acorde con tus posibilidades. Pues si te dejas llevar por la fantasía y las emociones, seguramente te frustrarás al descubrir que la realidad era otra. Es muy importante proyectar hacia adelante las consecuencias de nuestras decisiones de manera que podamos preparar un pequeño plan.

Cuarto paso:
Toma en cuenta los riesgos: Cambiar nuestro estilo de vida implica riesgos. Por lo tanto deja siempre abierta una puerta para rectificar el camino si fuese necesario. Aceptar la posibilidad de equivocarnos sin considerarlo un fracaso es un acto de humildad y madurez emocional. Sé flexible frente a lo impredecible que muchas veces se atraviesa entre nosotros y lo que nos hemos propuesto. Recuerda que nunca se avanza en linea recta, por eso mantente siempre dispuesto para buscar alternativas.

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sábado, 29 de mayo de 2010

¿PODEMOS CAMBIAR A OTROS?

"En estos días conversaba con una persona que me contaba: Tengo un amigo del que todos abusan, es tan bueno que no puede decir que no, por esta razón ha perdido mucho dinero y bienestar. He tratado de ayudarlo a cambiar y no he conseguido nada, es muy terco. Pasa el tiempo y le siguen sucediendo las mismas cosas... ¿Cómo puedo ayudarlo?

Escuchándolo pensaba: ¿Cuántas veces hemos querido cambiar el comportamiento, la actitud o las decisiones de otra persona? ¿ En cuántos momentos nos hemos sentido frustrados al intentarlo y no conseguir ningún resultado? ¿Te has sentido alguna vez así? Es tiempo de hacer juntos una reflexión al respecto... ¿Podemos realmente nosotros, cambiar el comportamiento de otra persona? Yo creo que no. Lo que sí podemos hacer, es influir en ellos con nuestro comentarios y buenos sentimientos, para que ellos reflexionen y consideren la posibilidad de tomar en cuenta y analizar nuestra propuesta, aun cuando la decisión final siempre sea de ellos.

Cuando nuestros hijos están pequeños, me refiero hasta que son adolescentes, todavía podemos influenciarlos si les damos un buen ejemplo y mantenemos una buena comunicación con ellos. Pero, si nuestros hijos son mayores de edad... lo mejor que podemos hacer es conversar con ellos y explicarles las consecuencias de las posibles elecciones que tomarán en un momento dado y de qué manera estas decisiones los van a afectar a ellos directamente. Es el momento de confiar en que dentro de ellos se encuentran los valores y las herramientas que hemos compartido con ellos a lo largo de su vida. En la mayoría de los casos, insistir en que acepten nuestros argumentos o sugerencias pudiera ser la causa por la que ellos cierren la puerta de la comunicación con nosotros. Lo más importante será hacerles saber que siempre podrán contar con nosotros, aun cuando terminen haciendo algo equivocado.

Cuando nos referimos a la pareja, tendríamos que preguntarnos si nos gustaría vivir con alguien que constantemente nos juzga o critica con la intención de ayudarnos a mejorar nuestro comportamiento... Muchas veces, sin darnos cuenta y motivados por la mejor de las intenciones nos convertimos en personas sermoneadoras, constantemente estamos diciéndole a nuestra pareja o a nuestros hijos lo que deben cambiar para tener una vida mejor y en ese intento se nos olvida reconocer todas las actitudes positivas que también tienen esas personas. Pregúntate: ¿Te sientes bien con las características positivas de la personalidad de tu pareja?, si ¿podrías vivir con él o con ella sin que cambiara tanto su manera de ser? Si la respuesta es sí, relaja un poco tu actitud, suelta el control y comienza a reconocer todos los esfuerzos que también hace esa persona para agradarte y ser una buena persona. Es el momento de recordar que no somos perfectos, todos tenemos una serie de cualidades que tenemos que aprender a reforzar y a usar, y unas limitaciones que tenemos que aprender a aceptar y a superar.

Podemos ciertamente compartir con ellos nuestras observaciones y sugerencias, pero igualmente tendremos que aceptar el hecho de que sólo cambiarán cuando estén listos esencialmente para hacerlo. Yo sé que sufres y te da rabia cuando ves que tu amigo o tu ser querido se resiste a cambiar, especialmente, si atraviesa por una situación difícil, pero recuerda que tal vez necesita vivir esa experiencia para alcanzar la conciencia y la madurez que le permita estar listo para reconocer la importancia de cambiar. Todos los procesos de cambio son individuales y sólo podemos hacerlo a través de nuestra voluntad y trabajo personal.

¿Qué podemos hacer para apoyar a una persona adulta?

Exprésale tus sugerencias. Acercate a la persona y cuéntale lo que piensas, explícale de qué manera sus actitudes o su comportamiento están afectando negativamente su vida. Dile claramente que no tienes ningún interés personal en ello.

Exprésale tu apoyo incondicional. La próxima vez dile a la persona: Estoy dispuesto a ayudarte a salir de donde estás. Quiero que sepas que puedes contar conmigo; cuando estés listo llámame. No quiero que sientas que te estoy persiguiendo para que lo hagas. Tómate tu tiempo.

Comparte alguna experiencia personal. Muchas veces compartir con otros la historia de alguna situación personal parecida a la que atraviesan ellos, hace que se interesen y se abran a la comunicación. Además si puedes contarles qué te impulso a cambiar y en qué herramientas te apoyaste para lograrlo puede ser muy positivo.

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jueves, 20 de mayo de 2010

CLAVES PARA DARLE VIDA A TU CORAZON

1 Haz un calendario personal. Señala en él cada una de las fechas que son importantes porque te conectan a emociones y sentimientos positivos.

2 Haz una oración para pedir felicidad. Orar funciona. Vale la pena hacerlo para agradecer por lo bueno que llega a nuestra vida y también para pedir regalos y bendiciones.

3Las dificultades son temporales. Generalmente somos nosotros los que les damos fuerza y poder a los momentos difíciles con nuestros miedos y pensamientos.

4 Usa aromas agradables. Oler puede mejorar tu estado emocional. Enciende una velita o una varita de incienso antes de ir a la cama, dormirás más profundo y relajado.

5 Envía un mensaje de apoyo y cariño. Haz una nota con frases como: ¡Eres especial!, ¡Te quiero mucho!, y colócala en un lugar donde tus seres queridos puedan encontrarla.

6 Llénate de cariño. Sólo por un día evita juzgar y criticar a tus seres queridos. Piensa en ellos con amor, y practica aceptarlos como son.

7 Crea un ritual para levantarte. Puedes escuchar tu música preferida, meterte en la cama unos minutos más con tus hijos, preparar un desayuno especial.

8 Mantén la esperanza. Cierra los ojos y recuerda alguna situación que te inquiete, respira e imagina que vienen ángeles en tu ayuda, que todo se resuelve de la mejor manera.

9 Mira el cielo. Detente por unos minutos para observar y disfrutar del cielo, mira como se mueven las nubes, las formas que crean, reconoce los colores, siente la paz.

10 Aprende de tus errores. Reconoce tus errores, acéptalos y en lugar de castigarte, pregúntate: ¿Qué puedo aprender de esto? y ¿qué puedo hacer para corregirlos?

11 Asume un reto. Si de vez en cuando te sientes desmotivado, plantéate un reto, vence alguna limitación o aprende algo nuevo. ¡Siempre podemos volver a comenzar!

12 Respira desde tu abdomen. Imagina que tu abdomen se llena de aire y luego bótalo suavemente. Esto te ayudará a bajar la tensión y el estrés.

13 Reconoce la puerta que está abierta. En lugar de quedarte parado y sufriendo frente a la puerta que se cerró en tu vida, busca la otra que seguro ya está abierta y comienza de nuevo.

14 Consiéntete un poco. Generalmente vivimos para complacer a otros. De vez en cuando date un gusto sin sentirte culpable, ¡eres especial y te lo mereces!.

15 Haz una caja de recuerdos. En una caja mete objetos que te recuerden los gratos momentos. Abrela con frecuencia y conéctate a ellos.

16 Administra las noticias negativas. Es bueno mantenerse informado, pero escuchar sólo noticias negativas puede elevar el nivel de ansiedad y estrés.

17 Guarda una foto inspiradora. Elige la foto de un paisaje, una mascota o un ser querido que con sólo mirarla te haga sentir alegría y amor.

18 Suelta la tensión de tus hombros. Toma aire mientras subes los hombros, déjalos ahí por unos segundos, luego exhala y bájalos lentamente. Hazlo varias veces.

19 Haz un cumplido. Tómate un par de minutos para hacerle un cumplido a otra persona.

20 Practica el perdón. Llena tu corazón de amor y envíale un pensamiento de perdón a esa persona que te hirió. Sana el resentimiento y libérate de ese recuerdo.

21 Toma un poco de sol. Tomar unos minutos de sol temprano en la mañana te ayudará a sentirte bien y a dormir mejor.

22 Aprecia el momento de llegar a casa. Detente unos minutos antes de abrir la puerta para sentir que llegaste a tu hogar a salvo. Deja afuera todas las preocupaciones.

23 Realiza un acto bondadoso. Hacer acciones solidarias, positivas y amorosas nos ayuda a sentirnos mejor.

24 Baja el estrés. Haz una lista con todo lo que tienes pendiente y ocúpate de las cosas más sencillas.

25 Sonríe. Asume el compromiso de sonreírle a todas las personas con las que te encuentres. Obtendrás una sonrisa de vuelta.

26 Camina una hora al día. Prueba caminar al aire libre para oxigenarte y relajar la tensión.

27 Reúnete con tus amigos. Llámalos e invítalos a compartir un buen rato.

28 Canta en la ducha o en el carro. Atrévete a cantar a pesar de tu temor a hacer el ridículo. Te sentirás muy bien.

29 Camina descalzo en el jardín. Hazlo imaginando que todas tus preocupaciones las absorbe la tierra.

30 Revive momentos felices. Ve al rescate de los momentos gratos de tu vida, recuérdalos con detalle, y llénate de los sentimientos positivos que te produjeron.

31 Juega con tus hijos. Comparte con ellos un buen partido de su deporte favorito, un juego de mesa o una buena película. Acércate a ellos y hazlos sentir queridos.

32 Abrete a recibir. A veces podemos estar ciegos a los regalos. Acepta y valora todo lo que recibes.

33 Bebe agua al levantarte. El corazón, la sangre y los riñones forman una unidad que se limpia y purifica a sí misma, sin embargo su eficiencia depende del volumen de agua que circule por ella.

34 Mantente enamorado. Ocúpate de mantener la llama del amor viva con frases amorosas, respeto, caricias y una buena comunicación.

35 Practica técnicas de crecimiento interior. El yoga, la meditación o la visualización te ayudan a afrontar serenamente los conflictos y a mantener tu balance emocional.

36 Escucha con atención. Atender a los demás enriquece tu vida y fortalece tus relaciones personales.

37 Practica la gratitud. No hay mayor fuente de plenitud que el agradecimiento.

38 Simplifica tu vida. Este puede ser el momento ideal para reducir tu lista de necesidades, tal vez tienes mucho más de lo que puedes usar y disfrutar.

39 Combate la soledad. ¿Estás solo? Deja de esperar y toma la iniciativa de buscar un poco de compañía.

40 No lo tomes a modo personal. Extiende tu comprensión hacia las actitudes y el comportamiento de los demás, piensa que están muy ocupados o que no se dieron cuenta.

41 Planta una flor. Elige un lugar de tu casa donde sembrar una planta. También puedes hacerlo en un lugar público, y compartir esos sentimientos con los demás.

42 Reconcíliate con tu familia. Vale la pena acercarte a ellos para compartir e intercambiar de vez en cuando cariño y compañía.

43 Reparte abrazos. Tus abrazos pueden acompañar, apoyar, sanar y transmitir cariño y amor, abraza con todo el cuerpo, como cuando eras niño.

44 Desarrolla tu sentido del humor. Reír es terapéutico, y hacerlo a carcajadas es mucho mejor.

45 Deja la violencia. No te dejes llevar por la ira, cada vez que la sientas venir, respira profundo. Es preferible caminar un rato, antes de reaccionar agresivamente.

46 Practica la tolerancia. Aprende a reconocer las semejanzas primero que las diferencias para encontrar los elementos en común que nos permitan conversar y llegar a acuerdos.

47 Sé auténtico. No uses máscaras para complacer a los demás, atrévete a ser tú mismo.

48 Deja salir tu niño interior. Date permiso para ser espontáneo, para sorprenderte por los milagros, para jugar y disfrutar más la vida.

49 Mantén una actitud positiva. Decide buscar y resaltar los aspectos positivos de cada situación. Deja de quejarte y de lamentarte.

50 Presta servicio. Infórmate sobre las iniciativas que existen para prestar servicios comunitarios y colabora con alguno de ellos.

51 Establece contacto con la Divinidad. Acércate a Dios también para dar gracias por todos sus regalos y bendiciones. Confía en que su presencia te acompaña, guía y apoya en todo momento.

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