martes, 20 de septiembre de 2016

¿LOS OPUESTOS SE ATRAEN?

Entrevista al Psicólogo Luis Venegas Chalen en la Revista Viù del Diario
El Comercio, este domingo 18 de septiembre del 2016, páginas 12 y 13.
La Física y el Amor: Más allá de las diferencias, la pareja debe compartir valores, gustos y aficiones.
Claudia creyó haber encontrado al amor de su vida. Conoció a Pocho en una reunión y su personalidad la cautivó desde el primer instante. Es guapo, conversador, le encantan las fiestas y vibra con el fútbol.
En un principio la relación marchó muy bien, hasta que Claudia se fue cansando de trasnochar y ver los partidos. A ella, más bien, le gustan los planes tranquilos, como ir al cine o cenar. Se levanta temprano y no soporta las trasnochadas. También le aburre seguir con Pocho los partidos varias veces a la semana. jamás entenderá el atractivo de ver cómo 22 hombres corren desesperados por atrapar una pelota.
¿Hasta qué punto los polos opuestos se atraen? Conversamos con los psicólogos Luis Alberto Venegas Chalen y Miguel Saravia. Ellos nos explican que por naturaleza solemos admirar las cualidades de otras personas que nos cuesta lograr.

La tendencia natural del ser humano es la homeostasis. Es decir, buscamos el equilibrio y lo que nos aporta esa pareja diferente a nosotras es lo que nos seduce. Por eso, empezar una relación con un polo opuesto es al principio atractivo y novedoso. Pero, con el tiempo y la convivencia, puede perderse el encanto si no tenemos la actitud para manejar las desemejanzas y no compartimos los mismos valores y gustos.
Para que una relación de pareja funcione debemos seguir aprendiendo del otro, no exigirle que sea como nos gustaría y buscar metas en común que prevalezcan.
Cada persona tiene costumbres o hábitos que, a veces, no está dispuesta a cambiar. Es importante en cualquier relación, aprender a ceder, aceptar los errores y no esperar tener siempre la razón.

Sobre todo, la situación puede volverse más conflictiva cuando nacen los hijos. Es necesario que ambos padres establezcan un frente común hacia la disciplina de los niños y la toma de decisiones, aunque tengan opiniones diferentes.
Así también, los hijos aprenderán con el ejemplo y sabrán que pese a que sus padres piensen distinto, pueden llegar a interrelacionarse en forma adulta, madura y civilizada, lo cual le dará estabilidad emocional a la familia.
Artículo redactado por Lucero Yrigoyen M.Q.