lunes, 6 de octubre de 2014

MATRIMONIO NO EGOISTA

Salta a la vista el contraste entre el noviazgo y lo que sigue después: 

Los novios se quieren, se buscan, se adoran, son capaces de grandes sacrificios por el ser querido, no se aburren, no se cansan y si alguna vez se pelean, con un perdón sincero y lágrimas, restauran el cariño y siguen adelante. 
Es decir, el amor supera todos los obstáculos. 
Dentro del matrimonio, se aburren, se cansan y se creen justificados echándose la culpa el uno y el otro. 
Se casaron por amor, pero ahora viven de egoísmo. 
Hay que pagar un precio. 
Se paga el teléfono y si no te lo cortan, pagas el gas o un día no enciende la estufa, cargas el tanque de gasolina, si no quieres quedarte tirado. 
Pero, ¿cuánto pagas por recargar tu matrimonio? 
Impresiona ver los esfuerzos y sacrificios que realizan algunos por llevar un trabajo floreciente, y qué poco o casi nada de empeño ponen por llevar un matrimonio. 
Me atrevo a suponer que su matrimonio y su familia les interesa mucho más que su trabajo. 
¿Qué inversión haces cada día para aumentar el capital de felicidad dentro de tu hogar?
¿Desde cuándo no tienes un detalle con tu espos@?
¿Te preocupas por dar a tu pareja una agradable sorpresa? 
Por ejemplo: en la comida. 
Cuando están juntos, ¿disfrutan como viejos enamorados o procuran estar lo menos posible en compañía? 
En cuestiones de amor sucede lo que con el dinero: 
"Cuánto más dinero pongas a producir en el banco, más intereses obtienes. Cuánto más inviertes en detalles, delicadezas, comprensión y en todo lo que se llama amor verdadero, más intereses de felicidad para los dos. 
Pero si de tu cuenta de ahorros sacas más de lo que inviertes, un día te quedarás en ceros". 
Honradamente, ¿cuánto inviertes en la cuenta del amor? 
Autor: P. Mariano Blas