miércoles, 15 de noviembre de 2017

SENTIR CELOS DE LOS EX DE LA PAREJA

¿Por qué sientes celos de los 'ex' de tu pareja actual?

Por biancaricaurte

A menudo, quien tiene el síndrome de Rebecca investiga compulsivamente la vida de la pareja anterior. Se trata de situaciones paradójicas, pues el miedo al abandono, acaba causándolo, por el cansancio de soportar tal obsesión y reproche constante.

¿Alguna vez has sentido celos de alguna expareja de tu novi@? Ese pasado imborrable puede ser la causa de discusiones largas e inseguridades en una relación.

¿O al contrario? Si recuerdas que has llegado a tener más de 20, 30 o 50 llamadas perdidas, recibes mensajes continuos en los que se te interroga por qué no contestas, se afirma que ha habido un traición y que seguramente ya estás con tu expareja, probablemente estés en una relación en la que se observan celos enfermizos.
Esta forma de adelantarse a los hechos de una manera explosiva y negativa al momento de celar a alguien de su expareja es conocida como el Síndrome de Rebeca o una celopatia.

De acuerdo con el sitio especializado en Mundo Psicólogos, esta denominación surgió en 1938, tras la publicación de Rebeca, una novela de Daphne du Maurier. En esta se narra la historia de una mujer que se casa con Maxim de Winter, un hombre viudo.

Entonces, ¿qué tiene que ver este libro con los celos? Pues que, aunque en el inicio la pareja protagonista va bien,  el fantasma de Rebeca, la primera mujer de Maxim, comienza a aparecer en la cabeza de la protagonista, causándole inseguridad, miedo y celos.

Este fantasma cree que la mujer nunca va a ser capaz de “estar a la altura” pues todos recuerdan a Rebeca como “la mujer perfecta”.

"El síndrome de Rebecca muestra como síntoma la necesidad de tener el control sobre todo lo que hace su pareja. Seguramente este control compulsivo no se manifiesta sólo en el ámbito amoroso, sino que es posible que quien desarrolla este trastorno tienda a controlar otras situaciones de su vida. Es por ello que, en una terapia psicológica, se realizan actividades para limitar este impulso. Sin embargo, es necesario una visita personalizada para poder tratar el síndrome, pues cada caso es distinto”, sostiene la Doctora Flavia Tugliani, psicóloga y psicoterapeuta.

A menudo, quien tiene el síndrome de Rebecca investiga compulsivamente la vida de la pareja anterior. Se trata de situaciones paradójicas, pues el miedo al abandono, acaba causándolo, por el cansancio de soportar tal obsesión y reproche constante.

Sin embargo, la psicóloga Ana Carrión describió que existe una diferencia entre los que se pueden llamar celos 'normales' y celos patológicos.

Para profundizar un poco más sobre los primeros, Carrión explicó que estos se caracterizan por ser controlables: 'con una respiración o conversándolo con la pareja se pueden controlar'.

Con respecto al síndrome de Rebeca, la especialista explica que el hecho de generar competitividad entre hombre y entre mujeres es de 'alto alcance'. Por ejemplo, si la persona con la que estás tiene exparejas que han tenido cursos superiores e incluso se considera más atractiva físicamente, y nosotros vivimos de los estos ideales, se puede ver afectada el autoestima.

Además, se habla de que cuando la ira se implanta y provocan reacciones impulsivas con el fin de atacar a la expareja verbal o físicamente, se observa cómo se empieza a revisar las cuentas en redes sociales y objetos de la pareja e, inclusive, se la espía estamos hablando de un celopatia.

Por ejemplo, Rita Toro confiesa que sí ha sentido celos de ex de sus parejas. Si bien no se han tratado de situaciones en donde se llevan a cabo reproches constantes, la comparación con 'la mujer perfecta' sí era más frecuente.

"Sentí celos de la ex porque ella se metía mucho en la relación y él siempre hablaba de ella como que era la mujer con la que hubiese estado si no hubiera estado conmigo (…) Como eran super amigos, después, cuando terminamos, ellos regresaron", relató Toro.

Debido a estas situaciones relatadas, Rita confesó que ella sí acudía a reclamos y 'estaba pendiente de todo': Entraba a su Facebook y revisaba su celular.

Sin embargo, en su relación actual, ha podido controlar los celos de mejor manera, de forma que no han pasado más de alguna conversación al saber que se vieron, sin planificación, en una oportunidad.

Sobre los motivos por las que las celaba describió: "Me daba irás que lo busquen. El físico también me hacía sentir menos, para serte sincera".

Estas actitudes también fueron descritas por Carrión, quien explico que las comparaciones generan un malestar profundo que provocan que, por la baja autoestima, se siga indagando sobre las exparejas.

"Mucha gente incluso se involucra con familiares o amistades de la expareja del novio o novia actual para seguir indagando y seguir investigando, pero eso lo único que causa es una 'automutilación' de uno mismo, en el sentido de hacerse más daño del que quizás ya está planteado", detalló Carrión.

Un caso diferente fue el de Carlos Tapia, quien reveló que la amistad de su actual exnovia con una expareja de ella lo incomodaba por la constancia con que se encontraban.

Él siempre sostuvo que únicamente conversaba con ella por lo que le molestaban o lo que le contaban. No obstante, al final descubrió que sus celos sí tenían fundamento.

Este tipo de reacción controlada es la destacada por Carrión como la normal y la mas aconsejable. Pero, de todas formas hay que tener cuidado con la evolución de los celos, cuyo punto de partida es la baja autoestima y la desconfianza en la otra persona.

Sin embargo, tanto Carrión, como la psicóloga Victoria Hernández, especialista en Psicología con diferentes ámbitos de intervención como la Terapia de Pareja, efatizan que para entender mejor este tipo de casos es necesaria una evaluación psicológica general, para descartar algunos trastornos de la personalidad o si fue una conducta aprendida de acuerdo a la historia familiar del paciente.

Pero, ¿cómo evitar este tipo de celos? En general se recomienda que al principio de una relación es preferible no hablar en exceso de amores pasados, más aún si la pareja tiende a sufrir celopatías.

Esta recomendación es aplicada por algunas parejas que aceptan que es preferible respetar al pasado y no conocer pormenores de antiguas relaciones.

Un ejemplo de este comportamiento es el de Lizeth Briceño y su pareja, Pablo. Él se limitó a preguntar cuánto tiempo estuvieron y después, según relató ella, dijo que no le interesaba su vida anterior.

“La pareja debe evitar, en lo posible, hablar sobre el pasado y ofrecer información demasiado específica sobre anteriores relaciones, sobre todo en el ámbito sexual”, explica la Doctora Tugliani.

Finalmente Carrión sostuvo que muchas veces los celos pueden ser sobrellevados por uno mismo, pero es una tarea de autocontrol y aprendizaje.

viernes, 13 de octubre de 2017

NECESITAMOS ESCUCHAR LO QUE SIGNIFICAMOS PARA ALGUIEN

A veces, necesitamos escuchar un “te quiero”, un “eres importante para mí” o un “gracias por ser como eres”. Saber lo que significamos para alguien no es ningún acto de debilidad. No buscamos sentirnos validados, lo que necesitamos únicamente es escuchar en voz alta lo que siente el corazón, vernos reconocidos y acariciados a través de las palabras, del tono y de una voz sincera.

Recuerda: el amor no es algo intangible ni intraducible, no es humo, no es un perfume, porque el verbo “amar” se declina con nuestros cinco sentidos y es así como nos sentimos nutridos, reconfortados. No tenemos por qué dar por sentados los afectos cuando creamos un vínculo, el “ya sabes lo que siento” no basta ni alimenta una relación, y el “si estoy contigo es por algo” puede suscitar, en ocasiones, más dudas que certezas cuando de verdad amamos a alguien.

Casi nadie necesita escuchar una y otra vez lo que significa para los demás, pero tener a nuestro lado a personas que no hablan el lenguaje de las emociones, que se escabullen y que no perciben la necesidad del otro por ser reconocidos o apreciados a través de la palabra, suele agotar. Incluso, lo que es peor, crean y alimentan dudas, incertidumbres e insondables vacíos.

A menudo, la persona que padece la hambruna de la caricia emocional, expresada a través de la palabra, está obligada a ser una traductora de gestos. Ahí donde leer el cariño a través de las miradas, la preferencia a través de las acciones, y la sinceridad a través de esas conductas cotidianas de un ser amado alexitímico que ni percibe ni expresa. Algo así, puede resultar sin duda agotador…

La necesidad de escuchar y sentir que somos importantes para alguien

Sentir el amor, el cariño y el reconocimiento en cada átomo de nuestros sentidos, en cada vibración de nuestros latidos y en cada conexión de nuestras células cerebrales nos confiere equilibrio, bienestar, plenitud. El ser humano está programado genéticamente para conectar con sus semejantes, porque es así como garantizamos nuestra supervivencia, porque es de este modo como hemos logrado avanzar, evolucionar, crecer como especie.

Por tanto, nadie debe auto-percibirse como una persona débil o dependiente si echa en falta que su pareja o sus seres queridos le dediquen una palabra de afecto, un gesto de cariño traducido en una frase amable, en una expresión donde habite por igual la empatía y el cariño. Para nuestro cerebro es un acto muy significativo y de ahí, que necesitar un “gracias”, un “eres increíble” o “me encanta tenerte a mi lado” de vez en cuando sea algo no solo natural, sino lógico y necesario.

Por otro lado, no podemos descuidar algo esencial. No solo los adultos necesitamos escuchar lo que significamos para los demás. Los niños necesitan este tipo de gestos tanto como el alimento tanto como esas manos fuertes que los sujetan mientras aprenden caminar, más que esa ropa con la que se visten o ese juguete tan caro que nos piden a cada instante.

La importancia del vínculo afectivo y la calidad del mismo, determinará muchas conductas futuras; así, todo niño que en esa infancia más temprana se críe en un entorno de frialdad emocional, de inseguridad o de negligencia parental, tiene muchas más probabilidades de desarrollar trastornos de conducta, y claras dificultades a la hora de hacer uso de un adecuado lenguaje emocional.

Háblame sin miedos, háblame desde el corazón

Los analfabetos emocionales abundan en exceso, y no nos referimos solo a quienes padecen ese trastorno afectivo-cognitivo de la comunicación llamado alexitimia. Es algo más complejo, algo más profundo y que tiene que ver sobre todo en cómo nos educan. Lo podemos ver en muchos de nuestros entornos más cotidianos, escuelas, trabajos, etc, ahí donde crecen en abundancia los “secuestradores emocionales” en lugar de los “facilitadores emocionales”.

Vemos niños que ejercen el bullying en las aulas o en las redes sociales, vemos directivos incapacitados para crear climas laborales más empáticos, respetuosos y creativos. Lo vemos en nuestro modo de comunicarnos, ahí donde llegar a pensar que al hacer uso de los emoticonos y de las caritas sonrientes ya construimos un lenguaje significativo y validante.

Sin embargo, no es así. Tal y como nos explican en el libro “Corazones Inteligentes” de Natalia Ramos y Pablo Fernandez, a nuestro mundo le falta cierta aplicación práctica de la Inteligencia Emocional. Porque las emociones no se viven en abstracto, no son algo difuso, la vida no es una película de David Lynch, ahí donde el lenguaje narrativo aunque fascinante y simbólico, carece en ocasiones de sentido. La vida necesita un sentido firme y el amor, certezas.

Por tanto, hagamos uso efectivo del lenguaje, permitamos que sea un instrumento que crea y valida. Ahí donde ser valientes, ahí donde permitir que nuestro corazón cuide y acaricie, donde conectar con los demás a través de palabras positivas, de frases que transmiten un afecto real.

Por: Valeria Sabater