viernes, 13 de octubre de 2017

NECESITAMOS ESCUCHAR LO QUE SIGNIFICAMOS PARA ALGUIEN

A veces, necesitamos escuchar un “te quiero”, un “eres importante para mí” o un “gracias por ser como eres”. Saber lo que significamos para alguien no es ningún acto de debilidad. No buscamos sentirnos validados, lo que necesitamos únicamente es escuchar en voz alta lo que siente el corazón, vernos reconocidos y acariciados a través de las palabras, del tono y de una voz sincera.

Recuerda: el amor no es algo intangible ni intraducible, no es humo, no es un perfume, porque el verbo “amar” se declina con nuestros cinco sentidos y es así como nos sentimos nutridos, reconfortados. No tenemos por qué dar por sentados los afectos cuando creamos un vínculo, el “ya sabes lo que siento” no basta ni alimenta una relación, y el “si estoy contigo es por algo” puede suscitar, en ocasiones, más dudas que certezas cuando de verdad amamos a alguien.

Casi nadie necesita escuchar una y otra vez lo que significa para los demás, pero tener a nuestro lado a personas que no hablan el lenguaje de las emociones, que se escabullen y que no perciben la necesidad del otro por ser reconocidos o apreciados a través de la palabra, suele agotar. Incluso, lo que es peor, crean y alimentan dudas, incertidumbres e insondables vacíos.

A menudo, la persona que padece la hambruna de la caricia emocional, expresada a través de la palabra, está obligada a ser una traductora de gestos. Ahí donde leer el cariño a través de las miradas, la preferencia a través de las acciones, y la sinceridad a través de esas conductas cotidianas de un ser amado alexitímico que ni percibe ni expresa. Algo así, puede resultar sin duda agotador…

La necesidad de escuchar y sentir que somos importantes para alguien

Sentir el amor, el cariño y el reconocimiento en cada átomo de nuestros sentidos, en cada vibración de nuestros latidos y en cada conexión de nuestras células cerebrales nos confiere equilibrio, bienestar, plenitud. El ser humano está programado genéticamente para conectar con sus semejantes, porque es así como garantizamos nuestra supervivencia, porque es de este modo como hemos logrado avanzar, evolucionar, crecer como especie.

Por tanto, nadie debe auto-percibirse como una persona débil o dependiente si echa en falta que su pareja o sus seres queridos le dediquen una palabra de afecto, un gesto de cariño traducido en una frase amable, en una expresión donde habite por igual la empatía y el cariño. Para nuestro cerebro es un acto muy significativo y de ahí, que necesitar un “gracias”, un “eres increíble” o “me encanta tenerte a mi lado” de vez en cuando sea algo no solo natural, sino lógico y necesario.

Por otro lado, no podemos descuidar algo esencial. No solo los adultos necesitamos escuchar lo que significamos para los demás. Los niños necesitan este tipo de gestos tanto como el alimento tanto como esas manos fuertes que los sujetan mientras aprenden caminar, más que esa ropa con la que se visten o ese juguete tan caro que nos piden a cada instante.

La importancia del vínculo afectivo y la calidad del mismo, determinará muchas conductas futuras; así, todo niño que en esa infancia más temprana se críe en un entorno de frialdad emocional, de inseguridad o de negligencia parental, tiene muchas más probabilidades de desarrollar trastornos de conducta, y claras dificultades a la hora de hacer uso de un adecuado lenguaje emocional.

Háblame sin miedos, háblame desde el corazón

Los analfabetos emocionales abundan en exceso, y no nos referimos solo a quienes padecen ese trastorno afectivo-cognitivo de la comunicación llamado alexitimia. Es algo más complejo, algo más profundo y que tiene que ver sobre todo en cómo nos educan. Lo podemos ver en muchos de nuestros entornos más cotidianos, escuelas, trabajos, etc, ahí donde crecen en abundancia los “secuestradores emocionales” en lugar de los “facilitadores emocionales”.

Vemos niños que ejercen el bullying en las aulas o en las redes sociales, vemos directivos incapacitados para crear climas laborales más empáticos, respetuosos y creativos. Lo vemos en nuestro modo de comunicarnos, ahí donde llegar a pensar que al hacer uso de los emoticonos y de las caritas sonrientes ya construimos un lenguaje significativo y validante.

Sin embargo, no es así. Tal y como nos explican en el libro “Corazones Inteligentes” de Natalia Ramos y Pablo Fernandez, a nuestro mundo le falta cierta aplicación práctica de la Inteligencia Emocional. Porque las emociones no se viven en abstracto, no son algo difuso, la vida no es una película de David Lynch, ahí donde el lenguaje narrativo aunque fascinante y simbólico, carece en ocasiones de sentido. La vida necesita un sentido firme y el amor, certezas.

Por tanto, hagamos uso efectivo del lenguaje, permitamos que sea un instrumento que crea y valida. Ahí donde ser valientes, ahí donde permitir que nuestro corazón cuide y acaricie, donde conectar con los demás a través de palabras positivas, de frases que transmiten un afecto real.

Por: Valeria Sabater

jueves, 12 de octubre de 2017

COMO GENERAR CONFIANZA EN LA PAREJA


1. ADMITA SUS ERRORES
Errores – todo el mundo los hace, pero no todo el mundo es dueño de ellos. Pero si su objetivo es crear confianza, admitir cuando ha cometido un error no es una opción. ¿Alguna vez ha escuchado el dicho “El encubrimiento es peor que el crimen”? Bueno, esto es especialmente cierto cuando se está tratando de establecer una confianza.

2. HLQUHDQH
Haga lo que usted ha dicho que haría. Un comportamiento coherente, fiable y confiable es una de las formas más rápidas para ganar confianza. Si hace una promesa, mantenga su palabra y continue hasta el máximo de su capacidad. La mayoría de nosotros tratamos de hacerlo, pero a veces las cosas se dejan de hacer a la menor ocasión. Minimize estos errores y podrá crear rápidamente confianza.

3. DAR CONFIANZA
El compromiso y la confianza es una acción recíproca. ¿Alguna vez ha visto la película Los padres de ella? El personaje de Robert De Niro (Jack Burns) da una charla a Ben Stiller (Greg) en el “círculo de confianza de la familia Burns”, en el que se enorgullece diciendo: “No guardo nada de ti y tú no guardas nada de mí”.
La confianza es como eso (un poco menos divertido).

4. ESCUCHA CON ATENCIÓN
La atención es la observación sin juicio. Para fines ilustrativos, piense en las personas que considera que son las más confiables de su vida. Lo más probable es que estén dispuestas a escucharle sin importar su estado de ánimo. La escucha consciente (o activa) es rara hoy en día – un hecho que hace que practicarlo sea de gran valor para establecer la confianza.

5. MOSTRAR INTERÉS
Demostrar interés ayuda a construir relaciones y refuerza la confianza. Mostrar interés también es fundamental para el desarrollo y el mantenimiento de una buena relación. Usted muestra interés en alguien a través de ser inquisitivo y curioso. Si la persona siente su sinceridad, ganará rápidamente su confianza.

6. SER CONSCIENTES DE SÍ MISMOS
La conciencia de sí mismo se define como “conocimiento consciente de su propio carácter, sentimientos, motivaciones y deseos”. El reconocido psicólogo del comportamiento Nan S. Russell llama a la conciencia de sí mismo “el ingrediente que falta” para la construcción de la confianza. “Demasiado a menudo no nos damos cuenta de los mensajes que envían nuestras acciones”, dice Russell, “No es posible ajustar sus acciones para comunicar lo que se propone sin conciencia de sí mismo”, y no se puede establecer la confianza cuando las señales enviadas son las incorrectos.

7. SEA PUNTUAL
Una pobre gestión del tiempo crónica debe considerarse personalmente como inexcusable. También es sin duda visto como una falta de respeto por los demás. Las probabilidades son que si usted no se hace responsable, entonces alguien lo hará por usted. Mientras tanto, usted iniciará un sentimiento de duda en los demás, que hará que se pongan a dudar de cualquier cosa que haga o diga – sin importar sus buenas intenciones.

8. COMUNICAR ABIERTAMENTE
A veces, ser abierto y honesto puede ser un poco incómodo. Esto es especialmente cierto si usted es un “evitador de conflictos”, algo que muchas personas son – y eso está bien. La comunicación abierta es más fácil cuando se definen sus intenciones desde el principio, actuando con cortesía, y escuchando con atención. La comunicación efectiva puede ser el aspecto más importante del desarrollo de la confianza.

9. RESOLVER CONFLICTOS CON RAPIDEZ
El conflicto, en cualquier forma y en cualquier grado, es contraproducente para el establecimiento de la confianza. Por lo tanto, es muy importante acabar con todos los conflictos que puedan surgir y hacerlo con rapidez y eficacia. No es necesario abordar el conflicto con una mentalidad “de conflicto”. Aquí puede hacer un experimento: la próxima vez que alguien se enfade con usted – no importa si es en un atasco de tráfico o en la oficina – sonría cortésmente. Se sorprenderá de algunas de las respuestas que recibirá (¡la mayoría serán positivas!).

10. SEA EJEMPLAR
No hay mejor manera de establecer una cultura de confianza en una relación que ejemplificar con el comportamiento. Si esto suena como una “solución general” para una confianza recíproca, eso es porque es así realmente. En pocas palabras, tome la decisión consciente de decir la verdad siempre, sea sincero, responsable, absténgase de chismes, y sucesivamente comunicará a los demás que pueden confiar en usted. A cambio, puede que le resulte mucho más fácil confiar en los demás. De hecho, esta actitud construye un “círculo de confianza”.

Fuente: powerofpositivity.com

domingo, 1 de octubre de 2017

COMO TERMINAR UNA RELACION

Hacer esto te ayudará para que luego no sientas, culpa, remordimiento, arrepentimiento, o que quedó algo pendiente, inconcluso, sin cerrar, o que le quedaste debiendo algo o que te deben algo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

NO ESTARAS CON UNA SOLA MUJER

«Los hombres están demasiado preocupados de que el matrimonio los deje con “una sola mujer” para el resto de sus vidas. Eso no es cierto. Yo me enamoré de una escaladora de 19 años, me casé con una amante de los animales de 20 años, formé una familia con una madre de 24 años, luego construí una granja con una ama de casa de 25 años y hoy estoy casado con una mujer sabia de 27 años. Si tu mente está sana, nunca te cansarás de “una mujer”. En realidad, te verás abrumado con la cantidad de versiones hermosas de ella que llegas a descubrir con los años. No digas no al matrimonio, di que sí y sigue diciendo que sí hasta el día de tu muerte». 
Autor: Dale Partridge, orador y motivador profesional y autor de libros sobre negocios, orientados a la persona y la familia.

domingo, 17 de septiembre de 2017

SI NO LO HARIAS EN LA VIDA REAL, NO LO HAGAS EN TUS REDES SOCIALES

Por: Vanessa Marin

Como terapeuta sexual, nunca imaginé que pasaría tanto tiempo hablando sobre Instagram, Facebook, Twitter y Snapchat.

Pero varias de mis sesiones están llenas de historias acerca de las maneras en las que las redes sociales interfieren con las relaciones de mis clientes: cosas como espiar en la cuenta de Facebook y después sufrir sobre qué hacer con la actividad sospechosa, pero no totalmente incriminatoria; o terminar una nueva y prometedora relación porque la persona comenzó a seguir a sus exparejas en Instagram.

Jordan Gray, un asesor en sexo y relaciones de pareja, también enfrenta ese tipo de retos al realizar su labor.

“Es tan difícil porque es poco lo que sabemos”, afirmó. “Las cuentas en redes sociales nunca habían tenido este nivel de saturación de mercado. Eso inevitablemente generará nuevos retos para las personas”.

En una encuesta de 2014 del Pew Research Center, 45 por ciento de los milenials participantes dijeron que sus cuentas de redes sociales habían tenido un “gran impacto” en sus relaciones.

A la mayoría de nosotros nos incomoda hablar sobre ese tipo de interacciones porque nos preocupamos de que las redes sociales sean demasiado frívolas para discutir sobre ellas, pero es importante reconocer que estas generan sentimientos reales y que esos sentimientos importan.

Aun así, fijar límites en las redes sociales no tiene que ser la lucha colosal en la que a veces la convertimos.

Da prioridad al tiempo de calidad sin redes sociales

La pelea más común relacionada con las redes sociales según mis pacientes es la cantidad de tiempo que sus parejas pasan en Facebook o Instagram. Escucho historia tras historia de parejas que planean una noche de cita romántica que se convierte en una conversación sobre los corazones en Instagram, los favoritos en Twitter y las vistas en Snapchat.

El comportamiento se extiende a la habitación: los pacientes me han contado historias de ocasiones en que su pareja ha revisado sus redes sociales a mitad del coito.

“El cigarrillo y el abrazo después del sexo ha sido rápidamente remplazado por un vistazo a las redes sociales”, dijo Gillian McCallum, director ejecutivo de Drawing Down the Moon Matchmaking, un sitio de citas británico. “Los hombres y las mujeres son culpables de usar su teléfono para deleitarse con el brillo de su pantalla en vez del resplandor posterior a hacer el amor”.

Siempre debes hacer que tu pareja se sienta más importante que tu teléfono, así que dediquen por lo menos 20 minutos diarios a disfrutar de tiempo juntos sin clavarse en una pantalla (no sirve ver televisión mientras se usa Facebook).

Por supuesto, pasar más tiempo sin redes sociales es mejor, si puedes soportarlo. Te podría gustar realizar todas tus comidas sin el teléfono (o al menos tenerlo en modo avión o silenciado). O intenten apagar las notificaciones cuando estén juntos.

Pregunta antes de publicar

Tu pareja siempre debe ser la prioridad. Eso es especialmente importante cuando se trata de compartir fotos de ambos o detalles de sus citas o de su vida juntos. Generalmente, en las relaciones de pareja, una persona es más reservada que la otra, se trata de una diferencia que puede desencadenar peleas.

Laurie Davis Edwards, fundadora del sitio de citas eFlirt, dijo que las conversaciones honestas sobre los límites de las redes sociales al principio de la relación pueden prevenir sorpresas en el futuro. Pregúntale a tu pareja qué le gusta y qué no le gusta compartir en redes sociales. Esto es de suma importancia en grandes acontecimientos, por ejemplo, cuando “oficialicen” su relación, cuando se comprometan, cuando haya un embarazo, entre otros.

Una regla fácil de cumplir: pregúntale a tu pareja antes de compartir cualquier cosa sobre tu relación. Preguntas sencillas como: “¿Estás de acuerdo en que publique esta foto de nosotros en nuestra cita de anoche?”, pueden ser de gran ayuda para evitar peleas. Cuando no llegan a un acuerdo, Gray sugiere que es preferible equivocarse al elegir “la opinión del integrante de la pareja que es más reservado”.

Si sientes que compartes demasiado, McCallum advierte: “La cantidad de fotografías de tu relación que publicas en Facebook no indica el éxito o la calidez de la relación”, dijo. “Aun en este periodo de enorme uso de las redes sociales, las parejas muy sólidas, fuertes y felices frecuentemente eligen no exhibir su relación en Facebook”.

Si no lo harías en persona…

En el mundo real, los límites que debemos respetar cuando estamos en una relación son obvios. Pero las redes sociales pueden hacer confusa esa línea, lo cual puede llevar a las personas a hacer o decir cosas que no harían en redes sociales. Por ejemplo, comentar “Qué bonito” en la más reciente foto en traje de baño de tu ex publicada en Instagram parecer ser menos grave que decírselo en persona, pero puede que no se entienda de esa manera.

Usa los límites de la vida real como tu guía digital. Imagina que tu comportamiento en redes sociales ocurre en persona, con tu pareja a tu lado. ¿Harías ese comentario o enviarías el mensaje mientras tu pareja te observa? Si no lo harías en la vida real, no lo hagas en línea.

No espíes

Las redes sociales también facilitan que revises la conducta de tu pareja. Ya no es necesario que te pongas una gabardina, un bigote falso y gafas de sol para seguir a tu pareja por la ciudad. Simplemente puedes tomar su teléfono cuando esté en la ducha. Y hay mucho por descubrir; por alguna razón, la mayoría de nosotros piensa que nuestra actividad en línea es privada, pero es sorprendentemente fácil encontrar un tesoro de información.

Algunas personas insisten en intercambiar códigos para ingresar a los teléfonos antes de comenzar una relación formal, o se rehúsan a salir con alguien que no comparte sus contraseñas como “prueba” de su fidelidad. Es fácil sentirse con derecho a ver los correos electrónicos, mensajes de texto y mensajes directos de tu pareja, si asumimos que te dé el permiso si no tiene nada que ocultar. A pesar de lo tentador que puede ser, espiar nunca es una buena idea, ni en el mundo real ni en línea.

“Si sientes la necesidad de revisar el comportamiento en línea de tu pareja, es porque hay una conversación más importante que deben realizar sobre la falta de confianza en su relación o tus sentimientos de confianza en general”, dijo Gray. Si la necesidad de seguir cada uno de los movimientos de tu pareja es muy grande, probablemente algo más está pasando; resolverlo será de mayor ayuda que dedicarte a espiar.

Podrían considerar simplemente no seguirse en redes sociales. Tengo dos amigos que son pareja: al hombre le gusta escribir en Twitter; su novia prefiere Instagram. Ellos no se siguen a propósito; confían mutuamente en que la otra persona no hará nada inapropiado y les gusta sentir que no son “supervisados” por su pareja. Es un buen recordatorio de que tus vidas en redes sociales no tienen que desarrollarse de la misma manera que tu vida real. Un poco de distancia siempre es saludable, en el mundo real y en el virtual.

Dale el beneficio de la duda

Aun si inocentemente encuentras actividad que parece sospechosa, trata de recordar que el tono y la intención son más difíciles de medir en línea.

La mayoría de nosotros llegamos a conclusiones con una cantidad limitada de información. “Esto es lo que llamo síndrome de la narrativa: cuando sacas conclusiones para descifrar qué está pasando sin conocimiento de primera mano”, dijo Edwards. “El síndrome de la narrativa usualmente escala y antes de que te des cuenta, estás convencido de que te está engañando con base en solo un comentario en la publicación de alguien”.

Pregúntale a tu pareja sobre su intención antes de asumir algo. Por ejemplo: “Oye, vi que ahora eres amigo en Facebook de esa chica con la que me dijiste que salías antes de que nos conociéramos. ¿Cómo ocurrió eso?”.

Enfrenta el problema de inmediato

Aun con las mejores intenciones, tú y tu pareja probablemente se lastimarán el uno al otro con alguna de sus conductas en línea. Lo mejor es hablar inmediatamente para resolver esos episodios y analizar caso por caso. Resuélvanlos de manera directa antes de que se desarrolle un patrón o antes de que se gesten sentimientos negativos.

Gray sugiere primero tomarse el tiempo para descifrar por qué el enojo, en vez de enfocarte en el comportamiento. ¿Cuál es el asunto subyacente? Nuestras emociones pueden darnos mucha información si se lo permitimos.

Entonces, habla con tu pareja y enfóquense en el porqué, en vez de la acción específica. Permite a tu pareja conocer cuál es el verdadero problema y qué necesitas de su parte. Por ejemplo, podrías decirle: “Oye, quiero que sepas que me incomoda ver que todavía tienes fotos románticas de ti y tu ex en tu cuenta de Facebook. Me preocupa que todavía no lo hayas superado por completo. ¿Crees que podrías borrarlas?”.

Sí, es frustrante reconocer el profundo impacto que las redes sociales pueden tener en nosotros y en nuestras relaciones. Pero recuerda, aun Snapchat puede iniciar conversaciones importantes para la pareja.

La autora de este artículo, Vanessa Marin, es psicoterapeuta especializada en terapia sexual