jueves, 25 de agosto de 2016

5 SEÑALES DE QUE CRITICAMOS MUCHO A NUESTRA PAREJA

5 señales de que podemos estar siendo muy críticos con nuestra pareja
Cuando criticamos a nuestra pareja la herimos profundamente a ella y a nuestra relación. Las críticas son TÓXICAS en un matrimonio

Cuando recién conocemos a nuestros esposos y eventualmente nos comprometemos, sólo podemos pensar en cuántas cosas amamos de él… incluso las idiosincrasias. Pero, una vez casados, esas dulces singularidades pueden convertirse en la ruina de nuestra existencia. Con el tiempo, decidimos que es nuestro trabajo decirle a nuestros esposos que hay muchas cosas que ellos hacen que nos molestan. Pero, esto solamente abre una brecha entre nosotros.

Las críticas son realmente TÓXICAS en un matrimonio

Recibí un email el otro día de una mujer que está experimentando este tipo de irritante crítica de parte de su esposo. Sin importar lo que ella haga, todo – incluso cuando respira y camina – hace que su esposo se moleste. Y él se lo deja saber constantemente.

Lastimosamente, este tipo de patrones son muy familiares para muchas parejas casadas. Y, he visto como esto puede destruir matrimonios si se deja sin corregir.

Este pasado fin de semana, mi esposo, Dave, y yo, tuvimos el privilegio de ser los anfitriones de una conferencia matrimonial con otras dos parejas que también están involucradas en el ministerio de matrimonios/parejas. Una de estas parejas son autores y grandes oradores, Shaunti y Jeff Feldhahn.

Durante su sesión, ellos hablaron acerca de las principales necesidades de los hombres y las mujeres en cuanto al matrimonio. Como investigador profesional, Shaunti ha conversado con numerosos hombres y mujeres y les ha preguntado cuál es la principal pregunta que ellos se hacen diariamente en lo que respecta a sus matrimonios. La pregunta que Shaunti escuchó más a menudo entre las mujeres fue: “¿Estoy siendo amada?”. La pregunta que más a menudo preguntan los hombres fue: “¿Soy capaz?”.

Estas preguntas nos dicen mucho acerca de las diferentes necesidades primordiales de hombres y mujeres, pero también nos muestra que hombres y mujeres comparten una necesidad común de afirmación, especialmente de parte de sus parejas.

Las mujeres quieren ser reafirmadas de que sus esposos aún las aman y aprecian todo lo que ellas hacen por la familia.

Los hombres quieren ser reafirmados de que sus esposas perciben que son capaces con sus esfuerzos y que están agradecidas por todo lo que ellos hacen por la familia.

Cuando criticamos a nuestra pareja, estamos yendo directo en contra de esta necesidad y herimos profundamente a nuestra pareja y a nuestra relación. Sí, debemos guiar a nuestra pareja en la dirección correcta, de una manera amorosa, cuando él/ella se equivoque. Pero, no necesitamos estar todo el tiempo sobre ellos… hostigando y provocando… acerca de cada pequeña cosa que hagan y que nos moleste.

Eso molesta a cualquiera. Destruye la confianza. Nos hace sentir desarmados e irrespetados.

En ocasiones criticamos tan a menudo que se vuelve un hábito terrible y lo seguimos haciéndolo hasta sin pensar acerca de la preciosa persona que está escuchando nuestras quejas.

Así que, ¿cómo podemos reconocer si estamos atrapados en este patrón destructivo? Aquí hay algunas señales de que podemos estar siendo muy críticos con nuestra pareja:

1.- Molestos gestos y sonidos
Ciertos sonidos y gestos que nuestra pareja hace de manera natural (como respirar, masticar, caminar, reír, toser, etc.) nos molestan y les criticamos diariamente a causa de esto… incluso cuando ellos mismos no tienen control sobre éstos.

2.- Decir lo que no te gusta con frecuencia
Le decimos: "No me gusta cuando tú..." a diario a nuestra pareja… no sólo ocasionalmente. Y, rara vez, si no es que nunca, le decimos: "Me gusta cuando tú..."

3.- Criticar en público
Hemos hablado de lo que nos molesta de nuestra pareja en un entorno público – con nuestra pareja presente – de manera tal que hasta pareciera que nos estamos tratando de burlar de él/ella o estamos tratando de dañar su reputación.

4.- El sarcasmo
Hemos reprendido a nuestra pareja de forma sarcástica en frente de nuestros niños en más de una ocasión.

5.- El mal ejemplo
Hemos visto u oído a nuestros hijos criticar a nuestra pareja, utilizando las mismas expresiones que nosotros hemos dicho antes.

Si te familiarizas con el punto 1 o 2, entonces estás siendo un poco demasiado crítico. Y, deberías atender esta situación lo antes posible, sin esperar a que sea demasiado tarde.

Si te familiarizas con el punto 3, 4 o 5, entonces te recomendaría grandemente que visitaras a un consejero matrimonial o un asesor espiritual. Cuando nuestros hijos comienzan a repetir nuestros comentarios y comportamientos críticos hacia nuestra pareja, entonces estamos viviendo en un ambiente tóxico en nuestro hogar que se terminará saliendo de control si no obtenemos ayuda. 

Si no detenemos nuestro comportamiento crítico tan dañino, nuestra pareja buscará naturalmente afirmación en otro lugar – en su trabajo, amistades, pasatiempos, o peor aún, en una relación romántica. Y, nuestros hijos pensarán que las críticas forman parte normalmente del matrimonio y llevarán estas expectativas a sus relaciones.

No podemos permitir que esto suceda. Podemos mejorar las cosas. Pero debemos empezar hoy.

Debemos ser la fuente número 1 de ánimo y aliento para nuestra pareja. Me encanta esta frase que mi esposo ha compartido muchas veces:

“Se una fuente de ánimo. El mundo ya tiene suficientes fuentes de críticas”. 

Hemos jurado amar a nuestra pareja por siempre, así que debemos darle a conocer sus fortalezas de forma fuerte y clara. Este mundo intenta derrotarnos en ocasiones, pero nuestros hogares necesitan ser un lugar donde nos sintamos motivados, renovados, refrescados… no criticados ni juzgados.

El matrimonio es una sociedad, y los socios ven lo mejor – no lo peor – en el otro. 

Palabras de aliento son como aire fresco para nuestra alma y combustible para nuestro matrimonio.

Digámosle a nuestra pareja una o más cosas específicas que amamos de él/ella todos los días. Inténtalo por un mes y ve qué sucede. ¿Te atreves? Puedes empezar hoy mismo.
María Mercedes Vanegas