miércoles, 12 de mayo de 2010

HABLANDO DE SUEGROS

"Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y se fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra. Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban. Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió visitar a un amigo de su padre.
Después de oírla, el señor Huang tomó un paquete de hierbas venenosas y le dijo: Dale estas hierbas, poco a poco para no causar sospechas ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que hacerlo como te digo. Lili respondió: "Sí, haré todo como Ud. me lo pide". Lili volvió a su hogar para comenzar el proyecto. Pasaron las semanas y cada día, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba lo que el señor Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre. Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada.
En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil el trato con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.
Un día Lili fue nuevamente en procura del señor Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido señor Huang, por favor ayúdeme No quiero ya que mi suegra muera por causa del veneno que le he dado. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. ". El señor Huang sonrió : "Lili no tienes por qué preocuparte Tú suegra no ha cambiado, la que ha cambiado has sido tú. Las hierbas que le di eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en tu mente, en tu actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que le diste a ella".

Cada situacion que vivimos tiene dos puntos de vista. Tenemos que aprender a considerar la perspectiva que tiene la otra persona desde su posición, pues muchas veces es diferente a la nuestra. El secreto del bien vivir con otros, dependerá en gran medida de esta capacidad.
Para muchas de las parejas que constituyen su propio hogar, se hace muy difícil mantener una buena relación con los suegros, es decir con los padres de ambos. Debido a que como hijos esperamos muchas veces que los padres respeten nuestro espacio familiar.

Hagamos algunas reflexiones juntos: ¿Podremos esperar realmente que nuestros padres cambien su comportamiento o su actitud hacia nosotros? ¿Tiene sentido el que permitamos que con sus comentarios bien intencionados o con su actuación protectora, nos afecten hasta el punto de experimentar un mal sentimiento hacia ellos? Tal vez es el momento de crecer emocionalmente un poco más, a tiempo de poder aceptarlos como son, para disfrutar de nuestra relación con ellos, considerando que en la mayoría de los casos el sentimiento que los mueve a actuar de esa manera es el amor.

Recuerda que una persona tiene poder sobre nosotros en la medida en que esperemos recibir aprobación, aceptación o reconocimiento por parte de ella. Independientemente de cual sea la causa del conflicto con ellos, es importante abrirnos a la búsqueda de los elementos que puedan ayudarnos a sanar la dinámica familiar para poner un poco de orden en el amor. ¿Has pensado que tal vez te corresponde a ti como hijo adulto e independiente, establecer ciertos límites que marquen la pauta de una nueva forma de relación entre ustedes? Deja de esperar a que ellos actúen de otra manera y cambia tú, la expectativa que tienes acerca de su comportamiento.

Atrévete a hablar con ellos acerca de tus sentimientos e ideas libremente. Hazlo sin necesitar que estén siempre de acuerdo contigo.

Establece límites claros, firmes y gentiles con respecto al espacio que deseas conservar para la intimidad de tu pareja y familia.

Acéptalos como son, sin esperar a que sean diferentes. Son así; disfrútalos.

No reacciones a sus comentarios. Piensa que no lo hacen con mala intencion, espera el mejor momento y aclara la situacion para que no pase de nuevo.

Apoya a tu pareja, pidele su colaboracion para que juntos resuelvan calmadamente los desacuerdos.

No hagas público tus desacuerdos y dificultades, a menos que desees que ellos participen en la búsqueda de la solución.

Perdónalos por cualquier error o herida del pasado. Piensa que te dieron lo mejor de sí en ese momento.

Refuerza tu autoestima, no necesites la calificación o el reconocimiento por parte de tus padres. Valorate a ti mismo.

Evita que te manipulen con culpa.

Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien.

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