lunes, 1 de marzo de 2010

A TIEMPO PARA EL AMOR

Tenemos una pareja de amigos, casados desde hace 14 años, con problemas como los de todas las parejas, pensaban ellos... hasta hace unos días, cuando él le pidió el divorcio a ella, y comenzó una historia llena de vacío y tristeza...

La primera pregunta que nos pasa por la mente es: ¿Qué paso? Pero si todo estaba tan bien... ¡tiene que ser que se enamoró de otra! En una relación generalmente, el hombre se preocupa de cuidar a su pareja si esta es más joven o muy atractiva y nosotras, sólo cuando notamos que él empieza a actuar diferente, sale muy perfumado, se preocupa por su ropa... es entonces cuando nuestra luz de alarma se enciende y sentimos que algo no anda bien a pesar de que sólo unas horas antes, considerábamos que nuestra relación era a prueba de fuego, en un momento... la preocupación nos invade. Ojalá, que las sospechas sean infundadas y no sea demasiado tarde.
Nuestra relación de pareja es como una casa, que por fuera se ve muy bien, pero por dentro se puede estar desmoronando... tal vez la magia se ha perdido, y no nos hemos dado cuenta, a pesar de que las señales están ahí... Algunas de las señales de alarma que nos muestran que algo anda mal en la relación son: cuando ya no existen los detalles, cuando nos interesa pasar más tiempo con los amigos que con la pareja, cuando discutimos por todo, cuando los silencios en compañía se vuelven eternos, cuando hablamos y pareciera que lo hacemos en dos idiomas completamente diferentes... tal vez se esfumó o dejamos escapar la pasión o la química que había entre los dos. Esto no ocurre por la decisión de alguien, sino por negligencia y falta de cuidado.

Si sentimos que nuestra relación peligra, evitemos sentirnos culpables, los problemas en una relación siempre son causados por dos... tratemos de invertir algo de tiempo, creatividad y el deseo de mantener una magnifica relación. Si hay amor... ¡esto hará la diferencia!

¿Cómo avivar la llama del amor?

Atiende a las señales: Recuerda que es importante resolver los pequeños desacuerdos, aun cuando ya haya pasado la afectación, siguen estando pendientes por resolver. ¿Cómo es la comunicación entre ustedes? Es hora de cambiar, anímate, entrégate, háblale y sobre todo escúchalo, interésate sinceramente en él y en sus cosas, sé consecuente con sus debilidades y vulnerabilidad.

Vuélvete divertida: ¿Recuerdas cuando tú y tu pareja se reían sin motivo aparente? Muchas veces consideramos el matrimonio como una empresa constituida sólo para pagar cuentas, tener hijos, tener una linda casa, la ropa limpia y muchas obligaciones más, sin un minuto de tregua o descanso... vayan a divertirse juntos, consigue una persona de confianza que cuide tus hijos una vez a la semana y ¡salgan a disfrutar y a renovar el amor!

Refuerza la confianza: Deja de perseguir a tu pareja, evita la cantaleta o la critica permanente. Conviértete en su cómplice, en su mejor amigo, complácelo de vez en cuando en sus caprichos a veces sin sentido, comparte sus sueños y fracasos sin juzgarlo ni desanimarlo. Dale su espacio, y te aseguro que lo sorprenderás.

Sorpréndelo: Vence la monotonía. Hacer algo inesperado, demuestra que estás pensando en él, equivale a declarar: Eres especial para mí, te llevo en mi corazón, aunque no estemos juntos todo el tiempo.
No tiene que ser costoso pero sí especial, que tal ese helado delicioso de las mil calorías o ese arroz que su mamá le preparaba, pero que a ti no te gusta...

Cuida tu apariencia: Siempre, mantente linda y atractiva para él y para ti. No hay ninguna excusa para estar desarreglada y decir... es que tengo tantas cosas que hacer... ¡que más da, ya me conoce arreglada! La relación crece en la seguridad de lo cotidiano y lo habitual, pero también requiere de la refrescante novedad y espontaneidad para que no se deteriore.

No permitamos que las muchas obligaciones y la rutina del día a día, nos hagan perder la riqueza del amor entre los dos... Decidan cambiar de actitud a tiempo de avivar la llama del amor y convertir el matrimonio y la vida juntos, en una gran aventura que les permita crecer y enriquecer la relación y la familia. No permitas que la chispa de la relación se apague con el tiempo, trata de revivir esos días cuando tú y tu pareja se conocieron, recuerden el sentimiento que los envolvía cada vez que se veían y se murmuraban dulces tonterías. ¡Avivemos la llama del amor!

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